Prótesis ligeras B-Lite: qué son, ventajas, inconvenientes y cuándo las recomendamos
Qué son las prótesis B-Lite, cuánto pesan, tacto, seguridad, precio y cuándo las recomendamos en aumento, mastopexia o recambio de pecho.
Pigmentación facial · diagnóstico, tratamiento y prevención
Para tratar las manchas en la cara por el sol, primero hay que saber qué tipo de mancha es. Un léntigo solar localizado, un melasma y una marca oscura después de un grano pueden empeorar con la exposición solar, pero no tienen el mismo origen ni responden igual a las cremas, al láser o a la luz pulsada.
Algunas lesiones pueden aclararse mucho; otras necesitan control y mantenimiento. El grado de mejoría y su duración dependen del diagnóstico, del tratamiento y de la exposición posterior. Esta guía explica qué conviene distinguir, qué opciones existen y cuándo debe revisarse una mancha antes de tratarla por motivos estéticos.
«Hiperpigmentación» significa que una zona de la piel está más oscura. Describe un cambio de color, no su causa. Estas son tres situaciones frecuentes, aunque existen otras lesiones que pueden parecerse y necesitan exploración.
| Tipo de pigmentación | Cómo suele presentarse | Qué cambia en el tratamiento |
|---|---|---|
| Léntigo solar | Mancha plana, delimitada, de color marrón, en zonas expuestas al sol. Puede haber una o varias y suelen persistir en invierno. | Si se confirma que es benigno, se puede valorar un tratamiento dirigido a la lesión. La exposición acumulada sigue favoreciendo nuevas manchas. |
| Melasma | Áreas marrones o grisáceas, a menudo simétricas, en mejillas, frente o labio superior. Puede relacionarse con embarazo y otros factores hormonales. | Se aborda como una alteración con tendencia a reaparecer. La fotoprotección y los tópicos suelen formar parte del plan; los procedimientos requieren selección cuidadosa. |
| Hiperpigmentación posinflamatoria | Marca oscura donde antes hubo un grano, dermatitis, una quemadura u otra irritación. El sol puede intensificarla. | Importa controlar la inflamación que la originó y evitar nuevas agresiones. Un procedimiento irritante puede oscurecerla más. |
Referencias: DermNet: léntigo solar, British Association of Dermatologists: melasma y DermNet: pigmentación posinflamatoria.
La radiación ultravioleta estimula la producción de melanina, el pigmento que da color a la piel. Con exposiciones repetidas pueden aparecer zonas de pigmentación desigual. La edad y el tiempo de exposición acumulado ayudan a explicar los léntigos, pero no bastan para explicar todas las manchas faciales.
En el melasma también influyen la predisposición individual y factores hormonales, como el embarazo o determinados anticonceptivos. Algunos medicamentos pueden intervenir en cambios de pigmentación o sensibilidad al sol; conviene comentar qué se toma, sin suspenderlo por cuenta propia.
La secuencia también orienta: una mancha que aparece donde hubo acné o irritación no es necesariamente un léntigo. En la pigmentación posinflamatoria, las marcas pueden durar más y ser más intensas en pieles oscuras. Por eso, aplicar el mismo procedimiento a todas las manchas puede dar resultados muy distintos.
Antes de despigmentar
Una lesión nueva, que cambia de tamaño, forma o color, o que sangra o presenta una costra persistente, merece valoración médica. También conviene consultar si es distinta a las demás o no se sabe con seguridad qué es. No debe intentarse borrarla con láser, IPL o ácidos antes de aclarar el diagnóstico.
La exploración puede incluir dermatoscopia y, cuando existe duda, otras pruebas o una biopsia. Un léntigo solar confirmado es benigno; el problema es dar por hecho que cualquier lesión pigmentada lo sea. La AAD recomienda comprobar el diagnóstico antes de tratar una supuesta mancha de edad.
Clínica del Dr. Jorge Aso
En nuestra clínica, lo primero es distinguir qué tipo de mancha presenta la paciente. No planteamos el mismo tratamiento para un léntigo solar localizado que para un melasma o una marca después de una inflamación.
Cuando se confirma que se trata de un léntigo benigno, valoramos un tratamiento dirigido a esa lesión. El láser o la luz pulsada pueden ser opciones, pero su indicación depende del tipo de piel, del bronceado y de las características de la mancha.
En el melasma somos especialmente prudentes. Priorizamos la fotoprotección —incluida la protección frente a luz visible— y un tratamiento tópico individualizado y supervisado. Explicamos desde el principio que puede mejorar, pero tiene tendencia a reaparecer y suele necesitar mantenimiento. No recomendamos automáticamente láser o IPL, porque en determinados casos pueden empeorar la pigmentación.
No planteamos la mesoterapia con vitaminas ni la microdermoabrasión como tratamientos principales para resolver estas manchas.
Si el diagnóstico es dudoso, la lesión cambia o el melasma es complejo o resistente, recomendamos valoración por Dermatología antes de continuar con procedimientos estéticos. Nuestro objetivo es conseguir una mejoría razonable sin asumir riesgos innecesarios.
Las opciones se eligen según el tipo de lesión, su extensión, el fototipo, la tolerancia de la piel y los tratamientos previos. Estar bronceada, tener inflamación activa o no poder evitar el sol también puede modificar el plan. No hay un aparato ni una crema que sea la mejor opción para todos los casos.
En una rutina despigmentante pueden aparecer activos como hidroquinona, ácido azelaico, ácido kójico o niacinamida. No tienen las mismas indicaciones ni el mismo nivel de evidencia, y un medicamento no debe confundirse con un cosmético. La combinación y la duración importan tanto como el nombre del ingrediente.
La hidroquinona requiere un uso controlado: puede irritar y su utilización inadecuada o prolongada puede causar alteraciones de la pigmentación. No debe aplicarse sobre piel lesionada o irritada. La ficha técnica de AEMPS desaconseja su uso durante embarazo y lactancia. No es una pauta para automedicarse ni una crema de mantenimiento indefinido.
Determinados láseres permiten dirigir energía al pigmento; otros actúan mediante renovación cutánea. «Láser» no identifica una única tecnología ni un protocolo universal. Un léntigo confirmado puede ser candidato, pero esa indicación no se traslada automáticamente al melasma.
Puede hacer falta más de una sesión. Deben explicarse los cuidados, el tiempo de recuperación y riesgos como oscurecimiento o aclaramiento no deseados, quemadura y cicatriz. El fototipo y los parámetros del tratamiento importan; una respuesta intensa no equivale necesariamente a un mejor resultado.
La luz pulsada intensa utiliza un espectro de luz filtrada, distinto de un láser. Puede ser útil en determinadas pigmentaciones solares benignas, tras valorar la piel y la lesión. Que trate varias manchas en una zona no significa que sea adecuada para cualquier pigmentación facial.
En el melasma, la IPL no es una elección automática: requiere una valoración especialmente cuidadosa por la posibilidad de recaída y de cambios de pigmentación. Tener melasma no significa que un tratamiento con luz sea la opción más adecuada.
Un peeling produce una exfoliación controlada. Entre los ácidos utilizados están el glicólico, el salicílico y el mandélico; no son intercambiables ni están indicados para todas las pieles. La profundidad, concentración y combinación deben individualizarse.
Pueden formar parte de un tratamiento seleccionado, pero una irritación excesiva puede dejar más pigmentación, especialmente en pieles predispuestas. No conviene intentar reproducir en casa un peeling profesional ni encadenar exfoliaciones buscando acelerar el aclaramiento.
La microdermoabrasión exfolia mecánicamente la superficie mediante sistemas de cristales o puntas específicas. Puede requerir varias sesiones y se ha utilizado para determinadas manchas de edad, pero no sustituye al diagnóstico ni resuelve por sí sola cualquier pigmentación profunda o un melasma.
Su tolerancia depende de la intensidad aplicada y del estado de la piel; también puede irritar. La AAD incluye esta técnica y la crioterapia entre las opciones para lesiones seleccionadas. Son procedimientos distintos, con indicaciones y cuidados propios.
«Mesoterapia» describe una forma de administrar sustancias mediante pequeñas inyecciones, no un tratamiento único. Hablar de vitaminas o antioxidantes sin identificar el producto, la indicación y la evidencia no permite valorar su utilidad para una mancha.
Los resultados de una sustancia concreta no pueden atribuirse a cualquier combinación de vitaminas. Antes de considerar esta opción, conviene conocer el producto propuesto, sus riesgos y qué resultados lo respaldan para ese diagnóstico. Mejorar la hidratación o el aspecto global de la piel no equivale a tratar la causa de su pigmentación.
Un diagnóstico que cambia el plan
El melasma tiene tendencia a persistir o reaparecer. No es solo una acumulación puntual de pigmento que siempre pueda borrarse con un procedimiento. El objetivo suele ser aclararlo, controlar los factores que lo agravan y mantener la mejoría.
El plan puede combinar fotoprotección, cuidados bien tolerados y tratamientos tópicos. En casos seleccionados se valoran otras opciones médicas o procedimientos, pero los peelings y los tratamientos con luz o láser pueden provocar cambios de pigmentación, especialmente en fototipos oscuros. No deben ofrecerse sin explicar ese equilibrio entre beneficio y riesgo.
Durante el embarazo, la elección cambia: no deben utilizarse hidroquinona ni retinoides, y cualquier tratamiento despigmentante debe revisarse con el profesional que atiende a la paciente. El melasma asociado al embarazo puede mejorar después, aunque no siempre desaparece.
Fuentes: BAD: melasma y precauciones y AAD: diagnóstico y tratamiento.
Para piel con tendencia a pigmentarse, un fotoprotector SPF 50+ con protección UVA y UVB es una opción práctica. Debe utilizarse en cantidad suficiente en las zonas expuestas y reaplicarse durante la exposición, aproximadamente cada dos horas y después de bañarse, sudar o secarse con una toalla. Un SPF alto no permite prolongar el tiempo al sol sin límite.
En el melasma también importa la luz visible. Un fotoprotector con color y óxidos de hierro puede aportar protección adicional; no basta con asumir que cualquier maquillaje o cualquier crema con color cumple esa función. La AAD recomienda esta protección específica junto a cuidados que no irriten.
Evita la exposición intensa en las horas centrales y combina la crema con sombra, sombrero de ala ancha, gafas y ropa adecuada. Las nubes no eliminan la radiación UV. La protección debe ajustarse a la exposición de cada día, no reservarse solo para la playa. Puedes ampliar estas medidas en la guía para proteger la piel del sol.
Referencia: consejos de protección solar de la AEMPS.
La vitamina C, la vitamina E y el ácido ferúlico pueden formar parte de una rutina cosmética. Eso no convierte a cualquier sérum en un tratamiento demostrado para cualquier mancha. Su utilidad depende de la formulación y de la tolerancia; no sustituyen al fotoprotector ni justifican añadir muchos productos a una piel irritada.
Aclarar una lesión no borra la exposición acumulada ni evita nuevas manchas. Sigue la fotoprotección indicada antes y después del procedimiento. Si aparecen costras o descamación, respeta los cuidados recibidos y no las arranques.
La hidratación puede ayudar a mantener el confort. Glicerina, ácido hialurónico tópico o manteca de karité son ejemplos de ingredientes de cremas hidratantes: escoge una fórmula bien tolerada, sin asumir que hidratar equivale a despigmentar.
No añadas exfoliantes, ácidos o retinoides por tu cuenta después de un procedimiento. La reintroducción depende de la técnica y de la recuperación de la piel. Un producto que quema o provoca irritación persistente no está funcionando mejor por ese motivo.
Los resultados no se valoran igual en todas las manchas. Un léntigo tratado puede mejorar de forma localizada; el melasma suele exigir un proceso más gradual y seguimiento. La AAD señala que el tratamiento del melasma puede necesitar meses para mostrar resultados. No hay un número de sesiones que pueda recomendarse sin conocer el diagnóstico y la técnica.
Antes de empezar conviene acordar qué mejoría se espera, cuándo se revisará la respuesta, qué molestias o cambios son previsibles y en qué circunstancias hay que contactar con el profesional. Esa información es más útil que una promesa genérica de «piel sin manchas».
No necesariamente. Los léntigos suelen persistir aunque se reduzca la exposición. El melasma puede fluctuar, pero aclararse durante una temporada no significa que esté resuelto. Las marcas posinflamatorias también pueden tardar en atenuarse.
Depende del diagnóstico. Una lesión solar localizada y un melasma no se abordan igual. Los tópicos pueden formar parte de un plan progresivo; un procedimiento puede ser útil en lesiones seleccionadas, pero añade riesgos y cuidados. No se elige solo por cuál parece más rápido.
Sí. Algunos procedimientos pueden provocar hiperpigmentación o zonas más claras, especialmente cuando la indicación no es adecuada o la piel se irrita. En el melasma y en pieles con tendencia a pigmentarse es especialmente importante valorar ese riesgo.
La época del año no es el único criterio. Importan el bronceado, la exposición prevista, el procedimiento y la posibilidad de cumplir sus cuidados. No hay una autorización general para tratar cualquier mancha en verano; el calendario debe adaptarse al caso.
No ofrecen una solución fiable para una lesión sin diagnosticar. Las mezclas irritantes y los peelings caseros intensos pueden empeorar la pigmentación. La base es proteger la piel, evitar agresiones y elegir el tratamiento después de identificar la mancha.
No debe darse por segura solo por aplicarse sobre la piel. La hidroquinona y los retinoides deben evitarse durante el embarazo. Revisa la composición y cualquier tratamiento con el profesional que te atiende; la fotoprotección sigue siendo fundamental.
No puede establecerse una cifra útil sin diagnóstico, extensión y técnica. Pide un plan que distinga el tratamiento inicial, las revisiones y el posible mantenimiento. Comparar paquetes de sesiones sin saber qué tipo de mancha se está tratando puede llevar a una elección inadecuada.
Una lesión que parece solar puede tener otro diagnóstico. Si es nueva, cambia, sangra, desarrolla una costra persistente o resulta diferente de las demás, debe valorarse antes de intentar aclararla. Esta guía no permite confirmar a distancia que una lesión sea benigna.
Antes de elegir una crema, un peeling o un tratamiento con luz, busca una valoración que explique el diagnóstico, las alternativas y sus límites. Si la naturaleza de la lesión es dudosa, la evaluación dermatológica tiene prioridad sobre el tratamiento estético.
Para una consulta con el equipo del Doctor Aso, puedes contactar con la clínica. La información de este artículo es general y no sustituye una valoración individual.
Las recomendaciones se apoyan en información de sociedades dermatológicas, documentación de AEMPS y estudios publicados. Las fuentes permiten contrastar cada apartado; no representan resultados propios de la clínica ni garantizan una respuesta individual.
Manchas faciales: diferencias entre léntigos solares, melasma e hiperpigmentación posinflamatoria; diagnóstico previo, tratamientos y sus límites, fotoprotección, mantenimiento, embarazo y criterio de valoración por Dermatología. Incluye el enfoque clínico de la Clínica Dr. Aso.
Contenido elaborado con criterio clínico y apoyo de fuentes institucionales y científicas. Es informativo y no sustituye una valoración médica individual.
Ver perfil, formación y credencialesLas referencias respaldan la información médica general. La indicación, las alternativas y los riesgos se explican de forma individual durante la consulta.
Qué son las prótesis B-Lite, cuánto pesan, tacto, seguridad, precio y cuándo las recomendamos en aumento, mastopexia o recambio de pecho.
Gorka Ibarra
Mommy makeover: qué es, intervención y recuperación Si eres madre y notas que tu cuerpo ha cambiado tras el embarazo y la lactancia, un mommy makeover podría ser la solución…
El Dr. Jorge Aso explica los riesgos de la abdominoplastia, cómo se previenen y qué ha observado en su serie moderna preliminar de aproximadamente 150 casos.