Prótesis ligeras B-Lite: qué son, ventajas, inconvenientes y cuándo las recomendamos
Qué son las prótesis B-Lite, cuánto pesan, tacto, seguridad, precio y cuándo las recomendamos en aumento, mastopexia o recambio de pecho.
Grasa propia · Forma y volumen
La lipotransferencia permite aprovechar grasa de una zona del cuerpo para rellenar otra. Puede mejorar un contorno, recuperar volumen perdido o complementar una cirugía, pero el volumen infiltrado no es el volumen que quedará. Tampoco tiene las mismas indicaciones ni los mismos riesgos en la cara, el pecho y los glúteos.
Entender esa diferencia ayuda a decidir si la grasa es una buena herramienta para el cambio que buscas y qué resultado es razonable esperar.
La lipotransferencia, también llamada lipofilling o injerto de grasa, consiste en extraer grasa mediante liposucción, prepararla e introducirla en otra zona del mismo paciente. Se utiliza con fines estéticos y reconstructivos para aportar volumen o mejorar la forma.
Es tejido propio, no un implante.
Una parte del injerto se integra y otra se reabsorbe. Usar grasa propia no elimina los riesgos de la cirugía.
La diferencia está en qué se hace con la grasa. La liposucción la extrae para modificar el contorno de la zona donante. La lipotransferencia añade un paso: preparar parte de esa grasa y utilizarla como injerto en otra zona. Lipofilling es otro nombre habitual para ese relleno con grasa propia.
Retira grasa de un área concreta. No implica que vaya a utilizarse para rellenar otra.
Combina extracción y reinyección. Hay una zona donante y otra receptora, con cuidados distintos.
No es un tratamiento para adelgazar. La cantidad que se puede obtener y la que conviene injertar dependen de la anatomía, del objetivo y de la capacidad de los tejidos para recibirla.
La intervención tiene tres fases. Aunque el esquema general se repite, el procesamiento, el plano de infiltración, la anestesia y la duración se adaptan a cada zona y a las cirugías asociadas.
Se extrae mediante cánulas de liposucción de áreas como abdomen, muslos o caderas. La elección no depende solo de dónde sobra grasa: también se planifica cómo quedará el contorno donante.
Se separa la fracción útil del exceso de líquido y otros componentes. Pueden emplearse decantación, centrifugación u otros sistemas según la indicación. En nuestra cirugía glútea utilizamos decantación. La grasa extraída y la finalmente preparada no representan el mismo volumen.
Se coloca de forma controlada en los tejidos adecuados para cada región. En el pecho se reparte en pequeños depósitos y distintos puntos; en los glúteos el plano debe ser exclusivamente subcutáneo. No se trata de introducir toda la grasa disponible ni de concentrarla en un único espacio.
Ambas intervenciones utilizan grasa propia, pero no deben presentarse como una misma operación ni trasladar de una a otra sus expectativas de volumen, recuperación o seguridad.
En nuestra práctica, utilizamos la grasa mamaria principalmente como complemento de implantes, mastopexia o explantación. Puede ayudar a rellenar zonas concretas, suavizar transiciones y mejorar la forma. Su aportación se valora dentro del resultado de la cirugía completa.
El criterio del Dr. Aso
La grasa nos resulta una herramienta más potente para moldear y rellenar el pecho que para aumentar de talla. Realizamos pocos aumentos exclusivamente con grasa. Explicamos que, una vez asentado el injerto, la ganancia de volumen por sesión suele ser pequeña y que generalmente hay que repetir sesiones para conseguir un aumento apreciable.
Esto no significa que no pueda aportar volumen, sino que la expectativa debe ajustarse desde el principio. No prometemos una talla concreta ni una equivalencia entre centímetros cúbicos de grasa e implantes. Tras retirar unas prótesis, el injerto tampoco debe presentarse como una reposición automática de todo el volumen que aportaban.
La grasa puede complementar una mastopexia o elevación mamaria, pero rellenar no equivale a retirar piel sobrante ni sustituye por sí solo una elevación cuando esta está indicada.
La lipotransferencia glútea, conocida también como BBL, combina la remodelación de zonas donantes con el injerto para mejorar el conjunto cintura, caderas y glúteos. El diseño importa tanto como el volumen: no todos los cuerpos permiten ni necesitan la misma proyección.
En nuestra práctica, infiltración exclusivamente subcutánea y ecografía en tiempo real. La grasa se coloca por encima de la fascia glútea, nunca dentro ni por debajo del músculo. La ecografía permite visualizar la cánula y comprobar el plano durante la infiltración.
Son medidas esenciales de seguridad, pero no eliminan el riesgo ni justifican perseguir cualquier volumen. Puedes ampliar la técnica y el protocolo propio en la página de aumento de glúteos con grasa propia.
El injerto puede utilizarse para tratar pérdidas de volumen en mejillas, sienes y determinadas transiciones de ojeras o surcos nasogenianos. El objetivo es recuperar proporciones y un aspecto más descansado, no rellenar indiscriminadamente cada arruga. No todas las líneas de expresión se deben a falta de volumen.
Aunque también se ha utilizado grasa en los labios, para esta zona solemos preferir ácido hialurónico por su capacidad de ajuste y reversibilidad. Los nódulos o quistes después de un injerto de grasa pueden ser difíciles de tratar. La elección requiere una valoración específica; ningún relleno está libre de riesgos.
La página de lipofilling facial con grasa propia desarrolla las indicaciones y los límites de esta aplicación.
Puede ayudar a rellenar depresiones y mejorar la relación entre cintura, caderas y glúteos. La grasa modifica los tejidos blandos, no la estructura ósea: el resultado debe respetar la anatomía y no puede prometer una silueta idéntica a una fotografía de referencia.
No basta con querer quitar grasa de un lugar y ponerla en otro. En consulta valoramos el estado de salud, los antecedentes y cirugías previas, la grasa disponible, la calidad de los tejidos y el cambio que se busca.
Su ventaja es utilizar tejido propio y permitir trabajar tanto el área donante como la receptora. Sus límites son la disponibilidad de grasa, la variabilidad del injerto y las complicaciones de ambas zonas. Un resultado natural es un objetivo de planificación, no una garantía por utilizar grasa autóloga.
La parte del injerto que se integra puede mantenerse a largo plazo. Sin embargo, no toda la grasa infiltrada sobrevive. Durante los primeros meses se resuelve la inflamación y se reabsorbe parte del injerto: el aspecto de los primeros días no permite saber el volumen definitivo.
No hay un porcentaje de retención que pueda garantizarse para todas las personas y zonas. La revisión sistemática sobre aumento mamario con grasa recoge variabilidad entre estudios; sus cifras no son una predicción del resultado individual ni se trasladan automáticamente a la cara o los glúteos.
Por eso, «duradero» no significa que la forma y el tamaño vayan a permanecer idénticos toda la vida. Tampoco significa que la grasa tenga una fecha fija de caducidad.
Depende del objetivo, de la zona, de la cantidad de grasa disponible y de la evolución del primer injerto. Repetir una sesión para completar volumen o afinar la forma no equivale por sí solo a una complicación, pero debe contemplarse antes de empezar, con su recuperación y coste correspondientes.
En el aumento mamario exclusivamente con grasa, nuestra experiencia es que generalmente hay que repetir para obtener una ganancia de tamaño apreciable. Cuando se usa como complemento, el éxito no se mide solo por cuánto aumenta el pecho, sino por la mejora de la zona que se quería corregir.
En cara y glúteos, una segunda sesión puede servir para refinar el resultado. No se decide a partir de la hinchazón inicial: se valora cuando la evolución permite distinguir el volumen que permanece. El momento concreto se individualiza, especialmente si se han combinado varias cirugías.
Puede haber inflamación, hematomas y molestias tanto donde se extrae la grasa como donde se injerta. La extensión de la liposucción y la cirugía asociada influyen mucho: un pequeño relleno facial no tiene la misma recuperación que una lipotransferencia glútea o una mastopexia con injerto.
| Zona | Vida social o trabajo | Qué condiciona la recuperación |
|---|---|---|
| Cara | Recuperación social habitual de 5–7 días; puede ser de 7–10 si el tratamiento es amplio. | Los hematomas y la inflamación pueden seguir visibles. Poder teletrabajar no significa estar listo para un evento. |
| Pecho | Depende especialmente de si se combina con implantes, mastopexia o explantación. | El plan de recuperación debe corresponder a la cirugía completa, además de a la zona donante. |
| Glúteos y contorno corporal | La vuelta al trabajo suele situarse en 7–14 días, según la liposucción y la actividad. | La presión al sentarse y las exigencias físicas del trabajo. En nuestro protocolo se evita la presión directa sobre el injerto glúteo las primeras dos semanas. |
Puede necesitar una prenda de compresión según la liposucción realizada. La inflamación, los hematomas y la sensibilidad evolucionan durante las primeras semanas.
Necesita protección adaptada al injerto. No debe trasladarse automáticamente a ella la compresión indicada para la zona donante.
Caminar y recuperar progresivamente la actividad forman parte del seguimiento, pero la vuelta al deporte intenso requiere indicaciones propias para cada intervención. No hagas masajes sobre el injerto ni utilices fajas o cojines por tu cuenta. Los drenajes de zonas liposuccionadas y los cuidados del injerto no son lo mismo.
El resultado se valora durante los meses siguientes, no al volver al trabajo. Las revisiones permiten comprobar las dos zonas y adaptar las instrucciones a la evolución.
Usar grasa del propio cuerpo evita introducir un implante para ese relleno, pero no evita las complicaciones quirúrgicas. Pueden producirse infección, sangrado, reacciones adversas a la anestesia, seroma —acumulación de líquido—, irregularidades, asimetrías, reabsorción parcial, quistes oleosos y necrosis grasa —pérdida de viabilidad de parte del tejido injertado—.
Los quistes oleosos, las calcificaciones o la necrosis grasa pueden dar lugar a bultos y hallazgos en las pruebas de imagen. Informa al equipo de radiología de que has recibido un injerto y mantén los controles indicados. Un bulto nuevo debe estudiarse, no atribuirse sin más a la grasa. El consenso internacional sobre injerto graso mamario destaca la importancia del seguimiento por especialistas en imagen mamaria.
Existe riesgo de embolia grasa pulmonar si la grasa alcanza la circulación venosa: es una complicación infrecuente, pero potencialmente mortal. Las recomendaciones conjuntas de seguridad de las sociedades de cirugía plástica respaldan el plano subcutáneo y la ecografía en tiempo real. No equivalen a riesgo cero.
Además de irregularidades o nódulos, se han descrito complicaciones vasculares graves, con pérdida visual o daño neurológico, por entrada de grasa en una arteria. La revisión sobre embolia arterial tras injerto facial documenta estos casos; no permite calcular una tasa individual a partir de los casos publicados.
La selección del paciente, la experiencia, la planificación, la técnica y el seguimiento ayudan a reducir riesgos, pero no los eliminan. El consentimiento debe explicar los de la zona concreta y de las intervenciones que se vayan a combinar.
Sí, ambos términos se utilizan para el injerto de grasa propia. La liposucción es la fase de extracción; por sí sola no implica que esa grasa se utilice para rellenar otra zona.
No necesariamente. Una parte se reabsorbe y otra puede integrarse y mantenerse a largo plazo. La proporción varía y no puede garantizarse un porcentaje idéntico para todos los pacientes o zonas.
No prometemos una talla concreta. En nuestra práctica, la ganancia de volumen que permanece por sesión suele ser pequeña y los aumentos exclusivamente con grasa generalmente requieren repetir sesiones para conseguir un cambio apreciable. La utilizamos principalmente para moldear y rellenar como complemento de otras cirugías mamarias.
Sí. En nuestra práctica mamaria se utiliza principalmente como complemento de implantes, mastopexia o explantación para mejorar forma y relleno. El injerto no sustituye por sí solo la elevación de un pecho con exceso de piel ni repone automáticamente todo el volumen de una prótesis retirada.
Depende de la grasa que pueda obtenerse sin perjudicar la zona donante y del relleno que se necesite. Puede haber suficiente para una corrección pequeña y no para un aumento corporal amplio; es necesario explorarlo en consulta.
La grasa que se integra sigue siendo tejido vivo y puede cambiar de volumen con las variaciones de peso. Mantener un peso estable ayuda a conservar el resultado, aunque el envejecimiento también modifica los tejidos.
El aspecto inicial incluye inflamación y grasa que puede reabsorberse. El resultado se valora durante los meses siguientes, cuando el injerto se asienta. Volver al trabajo no significa que el volumen y la forma ya sean definitivos.
En nuestro protocolo se evita la presión directa sobre el injerto glúteo durante las primeras dos semanas. El equipo explica cómo apoyar los muslos y adaptar las posturas según las áreas tratadas; la vuelta al trabajo debe tener en cuenta cuánto tiempo exige permanecer sentado.
No deben hacerse masajes sobre el injerto salvo indicación expresa del equipo. Los cuidados o drenajes de una zona liposuccionada no se trasladan automáticamente a la zona que ha recibido la grasa.
No necesariamente. Puede formar parte del plan para completar volumen o mejorar una zona concreta. Hay que distinguir ese refinamiento de una complicación y valorar la necesidad de repetir cuando la evolución del primer injerto permita juzgar el resultado.
Rellenar una depresión, recuperar un volumen facial o complementar una cirugía mamaria son objetivos distintos de buscar un gran aumento. En la consulta con el Dr. Aso se valoran la anatomía, la zona donante y la receptora para explicar qué puede aportar el injerto, qué límites tiene y si conviene plantear varias sesiones.
Lipotransferencia o injerto de grasa propia: técnica, aplicaciones en pecho, cara, glúteos y caderas; uso mamario principalmente complementario de implantes, mastopexia o explantación; límites de volumen, reabsorción, sesiones, recuperación y riesgos diferenciados. Protocolo glúteo exclusivamente subcutáneo y con ecografía en tiempo real.
Contenido elaborado con criterio clínico y apoyo de fuentes institucionales y científicas. Es informativo y no sustituye una valoración médica individual.
Ver perfil, formación y credencialesLas referencias respaldan la información médica general. La indicación, las alternativas y los riesgos se explican de forma individual durante la consulta.
Qué son las prótesis B-Lite, cuánto pesan, tacto, seguridad, precio y cuándo las recomendamos en aumento, mastopexia o recambio de pecho.
Gorka Ibarra
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