Sedación, sin anestesia general
Combinamos anestesia local infiltrada con una sedación similar a la de una colonoscopia, sin necesidad de intubación.
Muchas mujeres que consultan por mia Femtech® o Preservé™ llevan años queriendo mejorar su pecho, pero han pospuesto la decisión por miedo a la anestesia, al dolor o a una complicación. Estas técnicas nacen precisamente para ofrecer una experiencia menos invasiva y, en nuestra serie inicial de 160 pacientes, los resultados de seguridad son muy favorables.
Sí: en pacientes bien seleccionadas, nuestra experiencia con ambas técnicas es muy favorable, con un perfil de seguridad que, hasta el momento actual, es superior al observado en nuestra serie histórica de aumento de pecho tradicional. Entre 160 pacientes consecutivas no hemos diagnosticado infecciones, hematomas que necesitaran tratamiento, seromas que requirieran punción o cirugía, contracturas Baker II, III o IV ni pérdidas permanentes de sensibilidad. Solo una paciente —el 0,6 % de la serie— necesitó un recambio por una rotura precoz detectada en la ecografía, con buena evolución.
Los riesgos que explicamos en este artículo son reales, pero conocerlos no significa que sean probables. Los presentamos con su frecuencia y su gravedad observadas para que la información sirva para tranquilizar y decidir, no para asustar. Cuando comparamos esta experiencia inicial con nuestra serie histórica de aumento tradicional, el perfil posoperatorio de mia y Preservé es claramente favorable; aun así, no se trata de un ensayo comparativo y el seguimiento todavía es corto.
Combinamos anestesia local infiltrada con una sedación similar a la de una colonoscopia, sin necesidad de intubación.
Es la mediana de nuestra serie, con alrededor de un 50 % menos de analgesia que tras un aumento submuscular clásico.
Tampoco hemos necesitado tratar ningún seroma ni hemos observado una contractura Baker II o superior.
En nuestro protocolo infiltramos aproximadamente 200 cc de una solución que contiene anestésico local. Durante las primeras horas se comporta en la práctica como un verdadero bloqueo local, lo que contribuye a que el despertar, el alta y las primeras horas sean especialmente llevaderos.
Además, un anestesista administra sedación intravenosa, similar a la empleada en una prueba diagnóstica sencilla como una colonoscopia. La paciente permanece dormida y vigilada, pero respira por sí misma y no necesita intubación.
Evitar la anestesia general aporta mucha tranquilidad a las pacientes que llevan años aplazando la cirugía por este miedo. El alta suele producirse a las 2–3 horas cuando se cumplen todos los criterios clínicos.
La paciente que se interesa por estas técnicas suele ser especialmente prudente. Desea un cambio natural, pero le preocupan la anestesia general, el posoperatorio, la cicatriz y la posibilidad de que aparezca una complicación. Preguntas como «¿es demasiado nueva?», «¿qué ocurrirá dentro de diez años?» o «¿un procedimiento tan rápido puede ser seguro?» son completamente razonables.
Nuestra forma de responder no es minimizar esas dudas ni convertir la consulta en una lista de advertencias. Explicamos qué parte de la técnica es nueva, qué conocemos ya por la experiencia con implantes ergonómicos y qué hemos observado realmente en nuestras pacientes.
La principal novedad de mia y Preservé reside en cómo se crea el bolsillo y se introduce el implante. A medio y largo plazo, la paciente es portadora de un implante ergonómico de superficie muy lisa colocado por encima del músculo, con las mismas necesidades de control que cualquier otra portadora. Llevamos años utilizando este tipo de implante; lo que sigue creciendo es el seguimiento específico de estas nuevas formas de colocarlo.
La intervención breve, la sedación sin intubación en lugar de anestesia general y la menor manipulación ayudan a que la experiencia sea más amable. La seguridad se completa con una buena selección, planificación, vigilancia anestésica y seguimiento ecográfico.
mia utiliza una pequeña incisión axilar y Preservé una incisión en el surco submamario. En ambas se emplea instrumental específico y expansión controlada para reducir la disección y evitar la sección del pectoral.
Una vez colocado, el implante de silicona se controla igual que en otros aumentos. La gran mayoría de las pacientes hace una vida completamente normal, con revisiones periódicas para comprobar que todo evoluciona bien.
En la gran mayoría de las intervenciones, el bolsillo se crea mediante expansión tisular sin corte ni electrocoagulación interna. Excepcionalmente —en menos del 5 % de los casos de nuestra experiencia— puede ser necesario coagular directamente un vaso o seccionar un ligamento que impida una expansión adecuada. No hemos observado diferencias relevantes entre mia y Preservé en este aspecto.
La recuperación más rápida es multifactorial: no se manipula el pectoral, se expande en lugar de realizar una disección amplia, hay menos sangrado e inflamación, la incisión es pequeña y se emplean volúmenes moderados. A ello se suman la sedación sin intubación en lugar de anestesia general y el bloqueo local que produce la solución anestésica infiltrada durante las primeras horas. La selección de la paciente también forma parte del resultado.
En nuestra práctica, mia y Preservé se realizan en plano prepectoral o subglandular. Medimos el pinch test en todos los cuadrantes. Por debajo de 1 cm solemos descartar estas técnicas; entre 1 y 2 cm individualizamos, aunque alrededor de 1,5 cm suele ser nuestro mínimo práctico. A partir de 2 cm consideramos que existe una cobertura muy segura. Son criterios clínicos propios, no límites universales.
Por tanto, no es exacto decir que a largo plazo «es la misma cirugía». La posición final puede parecerse a la de un aumento subglandular convencional, pero cambian el acceso, la instrumentación, el tipo de implante, el grado de disección y la experiencia acumulada de cada procedimiento.
Si quieres comprender por qué el plano modifica la cobertura, la movilidad y el rippling, puedes consultar nuestra guía sobre implantes por encima o por debajo del músculo.
La incisión de mia se oculta cerca del borde del pectoral y el túnel discurre por un plano subcutáneo. No se realiza una disección profunda de la axila ni se atraviesa deliberadamente su paquete vasculonervioso. Cuando se respeta este recorrido, la posibilidad de lesionar una estructura axilar importante es remota.
| Aspecto | mia Femtech | Preservé |
|---|---|---|
| Acceso | Axilar, con la cicatriz fuera de la mama. | Surco submamario, con control directo desde la mama. |
| Implante habitual | Implante Diamond biconvexo, diseñado para el sistema mia. Si se voltea, la orientación no produce deformidad. | Implantes Ergonomix2 de superficie SmoothSilk, con riesgo potencial de flipping como otros implantes ergonómicos. |
| Volumen | 165–195 cc; mediana de 190 cc y 195 cc como volumen más utilizado en nuestra serie. | 200–320 cc en nuestra serie; los volúmenes más utilizados se sitúan entre 250 y 285 cc. |
| Correcciones asociadas | Menor capacidad para modificar surco o asimetrías. | Permite algunos gestos adicionales en casos leves seleccionados. |
| Límite común | Necesita cobertura suficiente y expectativas de aumento moderado. | No sustituye una mastopexia completa ni corrige por sí sola alteraciones marcadas. |
Cuando una paciente desea menos de 200 cc, con frecuencia puede ser candidata a ambas. En esos casos, consideramos que mia aporta una pequeña ventaja de seguridad frente al flipping: el diseño biconvexo de Diamond hace que un volteo no tenga repercusión clínica. Preservé ofrece, a cambio, mayor capacidad para modificar el surco submamario cuando la anatomía lo requiere.
Un implante ergonómico puede voltearse y deformar la mama. En nuestra experiencia con aumentos convencionales es difícil recolocarlo manualmente, rara vez se corrige solo y la mayoría de los casos acaba en revisión quirúrgica. Todavía no lo hemos observado en las 109 Preservé, pero esperamos que aparezcan casos con el tiempo. La garantía del fabricante es una consideración práctica distinta y no debe confundirse con seguridad biológica.
La indicación y el modelo exacto de implante deben confirmarse en consulta. Puedes ver el desarrollo completo de cada opción en las páginas de mia Femtech y técnica Preservé.
Todo aumento con implantes tiene posibles complicaciones y la AEMPS y la FDA recomiendan conocerlas. La forma útil de explicarlas es distinguir entre una posibilidad teórica y lo que sucede en la práctica. En nuestra experiencia inicial, las complicaciones relevantes han sido extraordinariamente infrecuentes y todos los datos posoperatorios observados son favorables frente a nuestra experiencia histórica con el aumento tradicional.
Un hematoma es una acumulación de sangre; un seroma, de líquido; y una infección puede causar dolor, enrojecimiento o fiebre. Afortunadamente, en 160 pacientes hemos observado 0 infecciones, 0 hematomas posoperatorios que necesitaran tratamiento y 0 seromas que requirieran punción o cirugía. Las pequeñas láminas de líquido visibles en ecografía son habituales y se reabsorben solas.
Existe inflamación y puede haber molestias, pero la recuperación suele ser más cómoda que tras un aumento submuscular clásico. En nuestra experiencia se consume alrededor de un 50 % menos de analgesia y durante menos días. Cuatro pacientes —el 2,5 %— necesitaron entre uno y tres puntos de refuerzo en consulta por una apertura superficial; ninguna presentó exposición del implante, infección o cicatriz queloidea.
La contractura aparece cuando la cápsula que rodea al implante se endurece y puede cambiar la forma o producir dolor. Por el momento no hemos observado ni una contractura Baker II, III o IV: 0 de 160 pacientes. Es un resultado inicial excelente, aunque esperamos que aparezcan casos cuando la serie y los años de seguimiento aumenten.
El rippling es una ondulación del implante que puede notarse si la cobertura es muy fina. Lo hemos visto de forma leve en 5 de 160 pacientes —el 3,1 %—: tres solo al inclinarse y dos discretamente de pie; ninguna solicitó una corrección. No hemos observado ninguna malposición, descenso ni flipping en nuestra serie.
Un implante puede dañarse o romperse y, en ocasiones, la paciente no nota ningún síntoma. Nuestro control ecográfico detectó una rotura precoz unilateral en 1 de 160 pacientes —el 0,6 %—. Se confirmó al retirar el implante, se realizó el recambio por la misma vía axilar y la evolución fue buena. Ha sido la única reintervención de toda la serie.
Hasta aproximadamente un 30 % refiere una mayor sensibilidad leve y transitoria, sobre todo en la zona central y el complejo areola-pezón. Suele resolverse espontáneamente en unos seis meses. Las quejas de menor sensibilidad han sido extraordinariamente inusuales y no hemos observado anestesia permanente del pezón: 0 de 160 pacientes.
El linfoma anaplásico de células grandes asociado a implantes mamarios es una enfermedad extraordinariamente rara y se ha relacionado con mucha mayor frecuencia con cubiertas texturadas. Los implantes empleados en mia y Preservé tienen superficies muy lisas. El informe de seguimiento de la AEMPS de 2026 registró 111 casos confirmados en España desde 2012 hasta 2025 y señala esa mayor relación con los implantes texturizados.
Esta información no debe generar alarma, pero sí explica por qué un aumento tardío y persistente de volumen merece una ecografía y, si existe líquido, el estudio correspondiente.
Algunas pacientes describen síntomas sistémicos bajo el término «enfermedad del implante mamario» o BII. La FDA reconoce estos informes y señala que su origen continúa poco comprendido. La actitud correcta es escuchar y estudiar a la paciente si aparecen síntomas, sin asumir de antemano ni que el implante es la causa ni que sus molestias carecen de importancia.
La evidencia debe separarse en tres niveles: estudios sobre implantes mamarios en general, estudios sobre la vía de acceso y el plano, y estudios específicos del sistema mia o de los implantes utilizados con Preservé.
La experiencia previa ayuda a anticipar contractura, rotura y reintervenciones. No permite afirmar que un dispositivo sea permanente ni que una técnica nueva tenga resultados idénticos.
Un metaanálisis de 22 estudios y 5.843 pacientes no encontró diferencias significativas frente a otras incisiones en contractura, reintervención o infección. Los autores también advierten que la evidencia disponible es heterogénea.
Existe un estudio prospectivo de 100 pacientes con resultados a tres años. Es una aportación relevante, pero todavía no equivale a décadas de seguimiento ni representa todas las anatomías.
Los implantes utilizados habitualmente con Preservé cuentan con datos clínicos publicados a cinco años. Los resultados del dispositivo no demuestran por sí solos la superioridad de la técnica Preservé.
La conclusión correcta no es que «no hagan falta diez años de estudios», sino que la evidencia previa reduce parte de la incertidumbre mientras el seguimiento específico continúa. Las complicaciones infrecuentes o tardías exigen muestras grandes y tiempo.
La serie reúne 160 pacientes consecutivas intervenidas desde octubre de 2024: 51 mediante mia y 109 mediante Preservé. Todas disponen de ecografía al mes; algunas no continuaron las revisiones posteriores porque se encontraban bien. Estos datos describen nuestra práctica, no son un ensayo comparativo y pueden infravalorar acontecimientos tardíos.
51 mia y 109 Preservé.
No hemos observado todavía ni una contractura Baker II.
Máximo de 22 meses en mia y 18 en Preservé.
Sin diferencias clínicamente relevantes de dolor entre mia y Preservé.
| Resultado observado | Serie actual | Cómo debe interpretarse |
|---|---|---|
| Infección | 0/160 | Ninguna infección diagnosticada hasta el momento. |
| Hematoma posoperatorio | 0/160 | Ninguno requirió evacuación, drenaje o una nueva intervención. |
| Seroma tratado | 0/160 | Ninguna colección necesitó punción ecoguiada o cirugía; sí son habituales pequeñas láminas de líquido que se reabsorben. |
| Drenajes | 0/160 | No se colocaron durante la intervención ni posteriormente. |
| Recambio del implante | 1/160 (0,6 %) | Una rotura precoz unilateral confirmada en una paciente mia. |
| Malposición o descenso | 0/160 | Tampoco se ha detectado flipping en las 109 Preservé; esperamos que aparezcan casos al aumentar el seguimiento. |
| Rippling visible | 5/160 (3,1 %) | Todos leves: tres solo al inclinarse y dos discretamente de pie; ninguna solicitó corrección. |
| Déficit sensitivo permanente | 0/160 | Hasta un 30 % refiere hiperestesia leve transitoria; la hipoestesia es extraordinariamente inusual. |
| Dehiscencia leve | 4/160 (2,5 %) | Incidencias superficiales tratadas en consulta; ninguna expuso el implante o se infectó. |
La ecografía rutinaria del primer mes mostró signos de rotura unilateral en una paciente mia que no tenía síntomas. Se confirmó al retirar el implante y se realizó el recambio por la misma vía axilar, con buena evolución. No pudo establecerse la causa: las posibilidades consideradas fueron el daño al atravesar el canal del inyector o un defecto previo del dispositivo.
Una paciente mia presentó una neuropraxia radial unilateral, probablemente relacionada con la hiperabducción del brazo y con antecedentes personales de episodios posicionales semejantes. Se recuperó por completo en una semana con tratamiento conservador. Desde entonces realizamos mia con solo 30 grados de abducción y no se han repetido casos.
En dos procedimientos se observó manchado moderado y se revisó directamente desde la misma incisión submamaria, sin conversiones. En uno se amplió la herida 5 mm. Cuando está indicado, el balón también puede recolocarse durante unos minutos para realizar hemostasia por compresión neumática.
Tres incisiones axilares de mia necesitaron entre uno y tres puntos simples. En Preservé se reforzó con un punto una apertura lateral, superficial, de 0,5 cm por motivos estéticos. No hemos observado cicatrices queloideas. Actualmente utilizamos con más frecuencia suturas barbadas para reducir el riesgo de extrusión o dehiscencia.
La seguridad también consiste en elegir un volumen que los tejidos puedan cubrir bien y que encaje con el resultado que busca la paciente. Estos cuatro casos muestran cambios naturales dentro de los rangos habituales de cada técnica. Las imágenes orientan, pero no permiten prometer un resultado idéntico en otra anatomía.
Cambios discretos mediante implantes Diamond de perfil bajo.


Aumentos moderados con implantes ergonómicos de perfil moderado.


No todas las pacientes que desean una recuperación rápida se benefician de un implante prepectoral o de un volumen limitado. La selección es una parte central de la seguridad.
Un pinch test inferior a 1 cm suele excluir estas técnicas. Entre 1 y 2 cm individualizamos y alrededor de 1,5 cm suele ser el mínimo práctico. Puede ser preferible cobertura muscular u otra estrategia.
Un implante aislado no eleva realmente el pezón. La mayoría necesita una mastopexia, aunque actualmente tratamos algunas anatomías seleccionadas mediante Preservé-pexia.
mia está orientada a cambios discretos y Preservé a aumentos moderados. Forzar el volumen puede comprometer cobertura, estabilidad y naturalidad.
Cuando las diferencias de forma, volumen, surco o posición del pezón son importantes, suele ser necesario un abordaje con mayor capacidad de corrección.
Suele ser una contraindicación relativa, no absoluta. Algunas pacientes secundarias pueden beneficiarse, pero antes hay que estudiar cápsula, bolsillo, implante y calidad de los tejidos.
No indicamos estas técnicas en mamas irradiadas después de un cáncer de mama. La radioterapia modifica los tejidos y exige otra planificación reconstructiva.
También deben descartarse o posponerse ante una infección, una alteración mamaria pendiente de estudio, un riesgo anestésico o de cicatrización no controlado o expectativas incompatibles. Ninguna técnica garantiza una simetría perfecta, una copa exacta o no necesitar otra cirugía durante toda la vida.
En ptosis o tuberosidad leves y con anatomía favorable podemos valorar gestos complementarios, especialmente con Preservé. Si la paciente quiere minimizar nuevas cirugías a medio plazo, una mastopexia puede ser una solución más estable.
En nuestra serie ninguna paciente ha expresado arrepentimiento. Una paciente con caída previa repetiría la intervención, aunque ahora asociaría una pequeña mastopexia. También hemos valorado una paciente operada con mia en otro centro, con implantes altos y un volumen que consideraba excesivo; se propuso una corrección, pero todavía no la ha realizado. Un caso externo no forma parte de nuestras tasas ni permite atribuir el resultado a la técnica por sí sola.
El alta rápida no debe confundirse con ausencia de seguimiento. Nuestro protocolo mínimo incluye revisiones a la semana, al mes, a los tres meses y al año, todas con control ecográfico. Después recomendamos una ecografía anual aunque la paciente esté asintomática. Es un protocolo propio del centro, no una pauta universal.
Todas las pacientes mia y Preservé utilizan una banda durante las dos primeras semanas. Al principio los implantes suelen quedar algo más altos que en un aumento tradicional y deben descender hasta el surco natural, que se ha conservado. Esa posición inicial no es una malposición. Si a los tres meses no existe ninguna mejoría, esperamos habitualmente hasta el sexto mes antes de plantear una revisión. Todavía no hemos necesitado reintervenir por este motivo.
Ante dolor unilateral o asimetría creciente solemos realizar ecografía, salvo que la complicación sea tan evidente que deba prepararse una revisión quirúrgica sin demorarla por la prueba.
Una pequeña colección limitada a los recesos medial o lateral, especialmente visible en supino, es habitual y suele reabsorberse sin tratamiento. Una colección a tensión sobre toda la cara anterior del implante, una asimetría clínica clara o signos de infección requieren estudio específico.
Un seroma tardío requiere estudio específico. Nuestro protocolo incluye ecografía, punción guiada, citología e inmunohistoquímica cuando está indicado.
La ecografía rutinaria permitió detectar al mes la única rotura precoz de la serie, cuando la paciente todavía estaba completamente asintomática. La pauta concreta de ecografía o resonancia debe adaptarse al implante, el tiempo transcurrido, los síntomas y las recomendaciones regulatorias y del fabricante. Una exploración normal no convierte el seguimiento futuro en innecesario.
mia Femtech y Preservé permiten a muchas pacientes que llevaban años aplazando su aumento de pecho dar el paso con anestesia local y sedación, sin anestesia general ni intubación, con una recuperación rápida y unas tasas iniciales de complicaciones muy bajas. La tranquilidad no procede de prometer un riesgo cero, sino de indicar bien la técnica, explicar las cifras reales y mantener el control ecográfico.
mia Femtech y Preservé: seguridad sin anestesia general, riesgos explicados con datos de la serie clínica propia, resultados reales, contraindicaciones, evidencia disponible, seguimiento ecográfico y señales de alarma.
Contenido elaborado con criterio clínico y apoyo de fuentes institucionales y científicas. Es informativo y no sustituye una valoración médica individual.
Ver perfil, formación y credencialesLas referencias respaldan la información médica general. La indicación, las alternativas y los riesgos se explican de forma individual durante la consulta.
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Comentarios (4)
Me da bastante miedo la contractura capsular. He leído que con mia y Preservé todavía no habéis tenido casos, pero como son técnicas nuevas no sé si es porque realmente hay menos riesgo o porque todavía ha pasado poco tiempo. ¿Podría aparecer una contractura años después?
Sí, podría aparecer años después. En nuestra propia serie de 160 pacientes consecutivas —51 mia y 109 Preservé— todavía no hemos observado ninguna contractura Baker II, III o IV. Es un resultado excelente, aunque nuestro seguimiento medio es de ocho meses, con máximos de 22 meses en mia y 18 en Preservé en el momento actual (agosto de 2026).
Los trabajos publicados este mes refuerzan esta impresión favorable. Chacón et al. estudiaron 111 pacientes durante 12 meses: el 98,2 % permaneció en Baker I, el 1,8 % presentó una Baker II leve y no hubo contracturas Baker III o IV. Pittman et al. comunicaron también buenos resultados iniciales en 159 pacientes de cinco centros, aunque con solo seis meses de seguimiento. Calobrace et al. aportan además una posible explicación biológica: la superficie SmoothSilk de 4 micras podría favorecer una cápsula menos inflamatoria y más elástica.
Cómo ves los datos sugieren un riesgo bajo de contractura importante, pero aún no permiten afirmar que sea cero ni descartar casos tardíos (de hecho personalmente estoy convencido de que veremos contracturas tardías en mia y preservé aunque puedan aparecer en menor proporción que las técnicas clásicas (algo aún por ver). Por eso mantenemos revisiones periódicas y recomendamos consultar si una mama se endurece progresivamente, cambia de forma o comienza a doler.
Estoy bastante delgada y me preocupa que, al colocar la prótesis por encima del músculo con mia o Preservé, se pueda notar el borde o aparecer rippling. ¿Cómo comprueban antes de operar que tengo suficiente grasa y en qué casos recomendarían mejor un aumento por debajo del músculo como lo tienen la mayoría de mis amigas?
Hola:
No medimos solo la grasa, sino el grosor total de piel, grasa y glándula que cubrirá el implante. Lo comprobamos mediante el pinch test, pellizcando y midiendo el tejido en varios puntos de la mama. Por debajo de 1 cm solemos descartar mia y Preservé; alrededor de 1,5 cm suele ser nuestro mínimo habitual y, a partir de 2 cm, consideramos que la cobertura es muy segura.
Ser delgada no impide necesariamente utilizar estas técnicas. mia puede funcionar especialmente bien en algunas pacientes delgadas porque emplea implantes pequeños y de menor diámetro. En nuestra serie inicial, hemos observado un rippling leve en 5 de 160 pacientes: en tres solo se apreciaba al inclinarse y en dos era discreto estando de pie. A pesar de ello, todas ellas afirmaban que se lo volverían a hacer.
Recomendamos colocar el implante debajo del músculo cuando la cobertura es insuficiente, el tejido es muy fino o el volumen y diámetro deseados serían difíciles de disimular. El músculo aporta más cobertura, pero también puede producir más molestias y movimiento del pecho al contraerlo. Por eso no es automáticamente mejor: elegimos el plano según las medidas y la anatomía de cada paciente. Sobre lo que comentas de tus amigas, ten en cuenta que el abordaje de aumento de pecho natural ha cambiado mucho en los últimos 2 años y la tendencia de muchos cirujanos de «siempre por debajo del músculo» ha quedado desfasada.
Un saludo.